23 días sin fumar

El Ayuntamiento de Ribadumia organizó hace unos meses un curso para dejar de fumar, y el 90 por ciento de los alumnos lo han conseguido. Uno de ellos es David Leiro Búa, un marinero de 36 años que está a punto de cumplir un mes sin tabaco después de fumar paquete y medio de rubio al día. Afirma que la fuerza de voluntad es vital, pero que también ayuda conocer las experiencias de los demás y los consejos de los profesionales. Tampoco esconde sus temores, y habla del peligroso cigarrillo que se coge después de mucho tiempo con la excusa de que “es solo uno”.

David Leiro Búa, de 36 años, empezó a fumar a los 16. Intentó dejarlo “por lo menos siete u ocho veces” pero nunca lo consiguió. Ahora lleva 23 días sin probar un cigarrillo, y se muestra encantado. “Me siento como un reloj. Noto mejoría en la respiración, en la garganta. Huelo mejor las cosas, la comida me sabe mejor y me canso menos”.

Este marinero natural de Carril y que en la actualidad vive en Barrantes fue una de las diez personas que participaron en un curso organizado por el Ayuntamiento de Ribadumia para dejar de fumar. De los 10, lo dejaron nueve, y el décimo ha reducido mucho su consumo de tabaco.

En el Concello están tan contentos con este resultado que desde los servicios sociales apuntan que en verano organizarán un nuevo curso y si ven que hay demanda incluso harán un tercero. “Con que solo lo hubiese dejado una persona ya nos hubiésemos dado por contentos”, señala una de las trabajadoras sociales de Ribadumia.

David Leiro cuenta que la base del curso fue hablar mucho. La gente comentaba sus experiencias, mientras la encargada de la actividad, una psicóloga, les explicaba los mecanismos físicos y psicológicos que atan a las personas al paquete de tabaco. Tras la primeras sesiones los cursillistas tenían que ir reduciendo el número de cigarrillos que fumaban.

“Primero pasé del paquete y medio de rubio que fumaba al día a la mitad, y después lo reduje de nuevo a la mitad”, cuenta David Leiro, que confía en que esta vez sea la de verdad. “Me apunté en el curso porque ya hacía tiempo que tenía ganas de dejarlo. Pero probé varias veces sin conseguirlo. Así que cuando vi en la prensa el anuncio del curso no me lo pensé dos veces”. Una vez terminado el curso, ayer llevaba 23 días sin fumar y asegura que aunque la clave del éxito “está en uno mismo, porque si uno no quiere de verdad dejarlo no lo va a dejar, tener ayuda de los demás facilita mucho las cosas”.

No bajar la guardia

David Leiro sabe lo que es perder la batalla contra el tabaco, y lo mucho que cuesta olvidarse de él. Ya intentó dejar de fumar en más de media docena de ocasiones, sin conseguirlo, y aún hoy reconoce que le cuesta mantenerse alejado de los cigarrillos. “El tabaco lo recuerdas siempre. Hay momentos del día en que piensas mucho en él. Para mí el peor momento es entre las cinco y las siete de la tarde. Soy marinero, y como por las tardes no trabajo es cuando más fumaba antes”.

David Leiro apunta asimismo que es peligroso confiarse y coger un cigarrillo con la excusa de que “es solo uno”. “Cuando eres joven quizás sea más difícil dejarlo porque sales y tomas una copa, y la copa llama al tabaco. Eso hace que cueste mucho. El tabaco es algo que siempre está ahí para un exfumador. Mi padre volvió a fumar después de ocho años porque se confió en una boda. Así que yo no quiero volver a coger un pitillo”.

En el curso de Ribadumia se abordaron también los diferentes tratamientos farmacológicos o de medicinas tradicionales, como la acupuntura, que ayudan a decir no a la nicotina. Eso sí, la psicóloga dejó claro a los cursillistas que por encima de todo lo más importante es la voluntad y el deseo de dejarlo.

 

Fuente: lasdrogas.info (http://www.lasdrogas.info/noticias/30457/23-dias-sin-fumar.html)

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