LA MEDIA NARANJA NO EXISTE

Artículo redactado por Francisco Javier Prados Zazo, psicólogo de la Asociación Atiempo

 naranja

 

Hace unos días leía en el Facebook de un amigo que él era feliz con su pareja, porque había aprendido que la perfección no existe, y si existiera, sería aburrida. Me pareció una reflexión profunda y muy coherente a la hora de afrontar una relación sentimental y sobre todo, de una gran madurez e inteligencia emocional. Y así se lo hice saber.

 

También hace unas semanas, pude ver “Her”, película ganadora del Oscar al mejor guión este año, en el que el director, de una forma de lo más original nos habla de cómo los seres humanos nos enfrentamos al amor y al desamor. De cómo vamos atravesando las distintas fases de una relación y como en ocasiones, nos quedamos en el camino. Y es que cuando nos quedamos en el camino, cuando una relación termina,  cada persona reacciona de una forma totalmente distinta. Algunos salen reforzados en su autoestima, otros pasan unas semanas e incluso meses sumidos en una gran  tristeza y en ocasiones en una profunda depresión, otras personas no encuentran un sentido a su vida sin esa persona que les ha acompañado durante un tiempo, otros sienten una gran liberación… En un momento de esta película a la que hago referencia, el protagonista afirma: “A veces pienso que ya he sentido todo lo que voy a sentir jamás. Y de aquí en adelante nunca voy a sentir algo nuevo. Sólo versiones más pequeñas de lo que ya he sentido”.

 

En la mayoría de los casos, cuando una relación se rompe, todas las expectativas generadas anteriormente, las ilusiones que se tenían se diluyen ante la incapacidad de la persona a reconocer que su mundo emocional y sentimental se cae delante de sus ojos sin que pueda hacer nada.  Una negativa en cierto modo, defensiva. La persona no puede tolerar tanto nivel de tristeza y frustración y entonces su psique se niega a aceptar que la relación ha tocado a su fin.

 

En Psicología, se establecen una serie de fases a la hora de explicar lo que es una relación de pareja. Y una relación de pareja no tiene porqué significar necesariamente amor. El amor es una mezcla de intimidad, pasión y compromiso con la persona a la que se ama. Pero, ¿Dura para siempre? ¿Sentimos la misma pasión durante toda la relación de pareja? Lo más normal, es que una pareja comience enamorada, sintiendo pasión entre ambos con cada roce, con cada gesto o con cada encuentro sexual. Veamos entonces, cuáles son las fases por las que pasa una relación sentimental.

 

En primer lugar está la fase de enamoramiento. Todos sabemos reconocerla. Suele durar más o menos un año. Y aquí todo se vive con enorme intensidad, todo es maravilloso, nada te molesta, todo es como siempre has querido. En cierto modo, cuando conocemos a alguien o iniciamos una relación, proyectamos todos nuestros anhelos y todas nuestras ilusiones en ella. Como la “Tabula rasa” de Aristóteles, un papel en blanco, en el que escribimos aquello que nos gustaría que esa persona fuera. El ideal soñado. La dibujamos a nuestra medida. Nuestra media naranja. Y cuando uno busca algo, finalmente lo encuentra. Por lo que si en esta fase  pensamos que nuestra pareja es la más simpática del mundo, no haremos más que encontrar signos de que así es. Es una fase caracterizada por la pasión, la intimidad, el sexo y  el romanticismo.

 

Cuando superamos esta primera fase, nos adentramos en una fase denominada “Fase de Amor y Pasión”. La pasión erótica no es tan elevada como anteriormente, ya  que la pareja ha dejado de ser un Estímulo Sexual novedoso, pero por el contrario, aumenta el romanticismo y la intimidad entre ambos. Se produce un mayor entendimiento, se generan planes de futuro, y en definitiva, se afianzan las bases de la relación.

 

Y después de un tiempo, surge lo que los psicólogos llamamos “Fase de amor compañero”. Aquí no solamente disminuye el amor romántico, también lo hace y de una forma mucho más elevada el erotismo y el sexo. Pero aquellos que se adentran en esta fase, superando las desavenencias y los conflictos, aumentan su compromiso y sobre todo la intimidad. Los miembros de la pareja se sienten comprendidos y aceptados, se apoyan el uno en el otro y encuentran en el otro, aquello que todos buscamos: “la media naranja”.

 

El problema es que la media naranja no existe. Es un mito creado por el ser humano para justificar en muchas ocasiones el fracaso a la hora de afrontar una relación sentimental y la falta de recursos y herramientas para manejar los conflictos sentimentales y aceptar a la otra persona tal y como es.  Y  es que ya lo dijo John Lennon: “Nos hicieron creer que cada uno de nosotros es la mitad de una naranja, y que la vida solo tiene sentido cuando encontramos la otra mitad. No nos contaron que ya nacimos enteros, que nadie en nuestra vida merece cargar en las espaldas con la responsabilidad de completar lo que nos falta”.

 

 

1 comment for “LA MEDIA NARANJA NO EXISTE

  1. GUILLERMO CAÑAMÓN
    22 julio, 2014 at 10:15 pm

    Estoy de acuerdo con la NO EXISTENCIA DE NUESTRA MEDIA NARANJA, en efecto nacimos todos enteros, somos seres completos que, por naturaleza y necesidad de evolución, buscamos relacionarnos con los demás seres humanos, y el instinto de conservación de la especie nos empuja, irremediablemente, a relacionarnos con el otros sexo.
    A esa relación, con el otro sexo, la denominamos una relación de amor, y en ese saco de amor metemos la pasión, el compromiso, etc.
    Sin embargo, para mí, la acepción de la palabra AMOR va más lejos de las acepciones mencionadas.
    Para mi el AMOR es el vinculo espiritual que nos une a todos los seres desde el origen y que en esta etapa humana, nos toca desarrollar y poner en práctica los unos con los otros, esto se da, y ahí esta la dificultad, mezclado con el enamoramiento, el sexo, el instinto de conservación de la especie, etc.
    Esta mezcla nos hace perder la percepción de la sutileza del AMOR con el que todos estamos conectados.

    Muchas gracias Francisco Javier Prados Zazo, por tu exposición, muy bien hecha desde el punto de vista psicológico, pero detrás de los mecanismos cerebrales están, los que se han dado en llamar, los mecanismos espirituales o sutiles y es en ellos donde encontraremos el AMOR, el que ha existido siempre en lo más profundo del ser.

    Un cordial saludo

    Guillermo Cañamón
    Aprendiz de practicante de ese AMOR profundo.

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